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Hernan Tamayo (hernant) |
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El alcohol y la cirrosis |
La cirrosis es la consecuencia de un daño acumulado en el hígado, habitualmente durante varios años, que se caracteriza por la acumulación de fibrosis (“cicatrices”) en el tejido hepático. Estos cambios del tejido interfieren con la estructura y funcionamiento normal del hígado, ocasionando serias complicaciones en la circulación de la sangre a través de dicho órgano y en sus funciones. Las causas principales de la cirrosis hepatica son: - Virus de hepatitis B, hepatitis C, y hepatitis D.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Hígado graso no alcohólico (también llamada esteatohepatitis no alcohólica): Condición frecuente en la población general, asociada a diabetes y obesidad.
- Enfermedades hereditarias o congénitas como:
- Hemocromatosis, en la cual se acumula hierro dentro del hígado dañado el tejido.
- La enfermedad de Wilson, la cual es causada por una alteración en el transporte del cobre, acumulándose en el hígado y en otros tejidos.
- Ausencia de proteínas específicas o enzimas para metabolizar diferentes substancias en el hígado, como la deficiencia de alfa 1-antitripsina.
- Reacción severa a drogas o medicamentos.
- Exposición prolongada a agentes tóxicos en el medio ambiente.
- Ciertas enfermedades del corazón (insuficiencia cardiaca).
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